LA VACA GIGANTE III DESDE OTRO PUNTO DE VISTA, DESDE DENTRO POR UN SURFISTA Y DESDE AFUERA POR UNA FOTOGRAFA AFICIONADA
Con mucha ilusión y un poco de excepticismo nos acercabamos a La Vaca el sábado, ya que la información sobre las olas era muy difusa y había cambiado mucho durante toda la semana. Estaba seguro de que olas iban a haber de sobra, pero cuanto y como lo desconocía por completo.
A pesar de ser el check -in a las nueva de la mañana, el teléfono no había parado de sonar durante toda la semana entre los competidores, y en especial el sábado ya a partir de las 7,30 de la mañana. Los más madrugadores y más nerviosos estaban ansiosos por ver la marejada bien pronto y prepararse psicológicamente ante este nuevo reto. De esta manera yo ya había recibido varías llamadas incluso antes de que me sonara el despertador, las cuales no eran muy alentadoras ya que la marejada parecía haberse pasado de largo o simplemente no haber entrado, por este motivo nos tomamos la mañana tranquilamente, desayunando y charlando con el gallego Luis Rodriguez que se había quedado en mi casa. El día anterior ya habíamos dejado todo preparado, tablas, moto, trajes... para no andar con prisas, así que hicimos acto de presencia en La Vaca a las diez de la mañana, donde reinaba un ambiente bien distendido. Todos los competidores ya nos conocíamos de eventos anteriores, y a pesar de casi no vernos más que de año en año el trato entre todos ellos era exquisito, así como con la prensa y público allí reunidos. Desde que llegas allí te das cuenta que esto no tiene nada que ver con un campeonato tradicional de surfing, y eso que los que los nervios son mayores.
A medida que nos saludabamos todos la marejada parecía que quería ir haciendo acto de presencia pero con un aspecto no muy bonito ya que estaba bien claro que había dos marejadas distintas y estaba mezclado. A las 11:00 de la mañana ya había la primera llamada a todos los competidores, para discutir las normas del campeonato, así como si decidiamos tirar para adelante con el campeonato y simplemente hacer una expresion session. El voto de los surfistas fue claro, primero si se hacía el sábado en ese mismo día se tendría que acabar el campeonato, y con el punto de marea bueno llegando a su hora el ir al agua lo más rápido posible para aprovechar el momento bueno al máximo.
De esta reunión se establecierón varias normas y que el campeonato se realizaba, al final todos al agua a la vez por que no había tiempo para tres mangas de 1:30 horas (tiempo que para muchos surfistas le parecía escaso para surfear), se puntuarían las dos mejores olas, siendo la mejor ola puntuada doble, el criterio de puntuación sería grado de dificultad al coger la ola y tamaño de la misma, siendo más importante coger las olas más en el pico, que no al brazo aunque sean más grandes.
Sabido esto, y firmado el papel que exime a la organización de daños físicos de los surfistas como resultado de surfear La Vaca nos fuimos todos poco a poco a nuestros coches a preparnos.
El miniloco hizó acto de presencia y a pesar de llevar dos meses sin tocar el agua y no haber surfeado en su vida en La Vaca, mientras nos reuniamos cogía una tabla y un traje y se iba para el agua para deleite del numeroso público que ya estaba disperso por los acantilados. La inmensa mayoría se llevo una gran sorpresa al verle coger alguna ola por el tamaño de la misma, ya que sin referencía de surferos en el agua el tamaño engaña mucho, y muchos pensaban que las olas no eran para tanto. Y en referencia a este punto, puedo decir que lo que en el acantiladao parace una simple bajada y que la ola muere, en el pico ves muros de agua de unos cien metros de ancho que acaban concentrando toda su masa de agua el pico y con dos brazos deseando darte la bienvenida con el abrazo del oso.
Mientras nos cambiabamos el viento sur hizó acto de presencia, lo cual limpiaba algo más la marejada, pero para los que ya habíamos surfeado La Vaca sabíamos que sería un handicap añadido al evento, como a la postre se vió.
Recogida de licras, foto de grupo y todos al agua (mientras tanto Javi Moreno, encargado de la seguridad de los surfistas en el agua, recogía mi moto de agua ya que Red Bull no disponía de la suya como en anteriores veces).
Yo con mi nuevo gun, y gracias a dos baños que me había podido dar antes del evento en La Vaca, donde había cogido mucha confianza y me había divertido como no lo había hecho en anterires ocasiones, fuí de los primeros en entrar al agua e ir a por todas. De aquí que fuera el primero en pillar la primera bomba, que a pesar mío no computo ya que no sabía que el campeonato no había empezado hasta las 13:00 (dato que omití en la reunión). Con mi moral por las nubes, olas potentes pero revueltas y un fuerte viento offshore que te levantaba la tabla a las minímas de cambio y te expulsava de la ola me necontraba yo en el agua, y pensando que hoy podría ser mi día y quitarme la espina del año pasado que no cogí ni una ola.
En el agua había tres grupos bien diferenciados, Axi, Nano y Petín más alejados, Pilou y yo más a la derecha y luego más abajo y a la izquierda el resto, de los cuales Dani ya no estaba en el agua porque la moto le había dado un golpe y estaba dolorido y Oscar entraría más tarde por problemas de salud, aunque esto no le quitó de pillarse unas olas como a Dani que también en entro al final para desquitarse del percance.
Había como tres olas, una que rompía de vez en cuando a la derecha del todo, otra más adentro que rompía muy de vez en cuando y otras que cogían fondo más abajo y mucho más a la izquierda. Las condiciones erán dificiles, y no sabías por donde te iban a venir las olas o en que sitio cogerían fondo, por lo que las cazadas era solo cuestión de tiempo. Los novatos en la ola dejaban bien claro al principio su dificultad para poder leer las olas, aunque a la postre dierón más el callo que los veteranos.
Yo en mis ansias de hacerlo bien no conseguía posicionarme, e iba de pico en pico en busca de mis olas que nunca más llegarón. Nano y Axi estaban en una guerra continua remando y cogiendo practicamente las mismas olas, mientras los de más abajo iban cogiendo sus olas, soltandose y cogiendo más confianza, y a la postre se vió que además las olas hinchaban mejor y se ponía más grande que en los otros sitios.
Desde mi perpectiva ví muy buenas olas a Nano y Axi, una buena a Petín, a Indar remar todo lo que pasaba por su lado estando muy activo por todos lados, a ratos junto a Adur a ratos junto a Axi, a Michel y a Asier Ibañez desvirgarse en La Vaca, a Pablo ir cogiendo más confianza poco a poco a Pilou camuflarse con las izquierdas de tal manera que no se le veía coger. El britanico fue el que más me sorprensdió, ya que en todas las olas que le vi intentar remar le vi sin ganas y como con poca tabla, lo cual parecía reflejarse en su cara ya que parecía un poco frustrado en este aspecto como Luis Rodriguez. Hago mención a esto ya que la clasificación fue toda una sorpresa, pero es normal ya que es imposible ver las olas de los compañeros cuando las cogen por debajo tuyo.
En el transcurso de las cuatro horas de manga tuve un par de mini wipi outs en dos olas normales en las que se me clavo la punta al empezar a bajar la ola y unas cazadas sin peligro al haber sido arrastrado por la corriente a la derecha del pico, hasta que llego una de las series más grandes y la segunda ola me cuadro en el sitio, la reme con todas mis fuerzas y cuando empeze a bajar la ola y ya pensé que era mía me caí hacia adelante, todo fue muy rápido, me dio tiempo a abrir los ojos y ver como rodaba por la ola antes de que esta me engullera, relajación y salí del wipe out bien, pero mi sorpresa es que justo al asomar la cabeza me encontraba justo debajo del pico y me estaba cayendo otra ola en la cabeza, a duras penas cogí una bocanada de aire y solo pensaba que me arrastrara lo más lejos posible (por eso ni intenté hundirme) para que no me cayeran más olas encima, de esta segunda ola salí algo tocado, con algo más de tiempo pude descansar unos segundos antes de que me viniera otro espumón y me llevara hasta casi el acantilado, donde me cayó mi cuarta ola la cual como dicen en Perú, me saco la mierda. Salí a flote con las piernas flojeando y la moto me acerco hasta el pico donde me llevo casi una hora recuperarme del todo, ya que estaba con las fuerzas justas al remar y veía como los demás llevaban otra marcha más a la hora de entrar en la ola.
Con la pleamar las olas ya no bombeaban tanto y era más difícil coger, con la única idea en mente de coger la última ola estuve dando tumbos por el pico mucho tiempo, hasta casi las cuatro de la tarde cuando me cazó una serie y me puso de nuevo en rumbo del acantilado, así que continué un poco más remando para salir por la canal. En este transcurso de tiempo Pilou cogió una izquierda según me dirían más tarde para acabar la ola encima de las rocas y con todo el público acojonado. Un poco más tarde, la moto sufriría un percance, al metersele unos cabos en la turbina y parando la moto para que esta también visitara las rocas, a pesar que Petín, Adur, Pilou o de gente del público (como Abel... y se lo agradezco muy mucho) se metiera en el agua con ropa y todo para intentar arrancar la moto y que las olas no la estrellasen contra las rocas.
Yo salí con un sabor muy agridulce, mi primera ola tan pronto me creo unas espectativas muy grandes que jamás se cumplierón, el wipe out me dió más confianza pero a la vez me hizo pensar que estas olas no son un juego y el percance de la moto me embajonó mucho.
La última conclusión bien clara es que La Vaca funciona mucho más que las pocas veces que nos animamos a meternos, y ya sea de tow in o de remada debemos sacarle más jugo al potencial de esta ola y no solo cuando está perfecto.
Texto: Dani Pablos
Fotos: Maider Uranga
Publicado por ESCUELA DE SURF PINOS LAREDO